Volver a empezar

Volver a empezar ya se me ha hecho costumbre, después de un tiempo, varias crisis, y unas cuantas lágrimas, siempre se adapta al nuevo lugar, a los nuevos amigos, al estilo de vida, a la comida insípida. Se supera el duelo de separación de tu YO de antes, te acostumbras a tener tu vida entera empacada en una maleta, sabiendo que lo único que posees, eres tú, no hay bienes, no hay casas, ni hijos por quién preocuparte, eres tú y el mundo. Tú y tus ganas de romper con la vida que siempre idealizaste, tú transformando los paradigmas y tabúes instalados en tu cabeza, tú y tu obesión por demostrarte que siempre puedes, tú y tu cansancio por trabajar horas extra por que sabes que ante la incertidumbre, los ahorros son la salvación.

Después de un tiempo te acostumbras a la maravillosa soledad de la que tanto huías, a no dar explicaciones, a no necesitar la aprobación social que tanto te preocupaba antes, a los amores sin apegos, a los amigos que se vuelven tu única familia, a los placeres simples, que jurabas que solo el dinero podía comprar.

Volver a empezar siempre cansa, y reconforta luego, cuando percibes los cambios que tu generaste, cuando llegas a la meta, cuando te sientes fuerte para hacer lo que sea en donde la vida te ponga, cuando ya aprendiste que nadie es eterno y agradeces la coincidencia de quién elige caminar a tu lado y de la misma forma dejas volar a quién ya no vibra contigo.

Empezar de nuevo es creer que no importa donde te encuentres, vas a conseguir lo que sea quieras para ti. Que para cada problema, tú encuentras 5 soluciones y de cada frustración tu sacas la mejor de las lecciones.

Nunca es tarde para empezar de nuevo, tarde es dejar pasar los mejores años de tu vida; reprimida por complacer a los demás o paralizada por el miedo a enfrentarte a lo “imposible”.

Viaja, corre, ve y regresa, fracasa, cae, intenta, pero nunca te quedes estático ante una vida agobiante y sin sentido. Llénate de momentos, decisiones y personas que te emociónen, te nutran y te generen paz que es otra forma de amor y bienestar hacia tí mismo.

Imagína que placer sería elegir vivir y disfrutar todos los dias de una vida que te genere inspiración…..La tuya!

Gracias por leerme

Angola G.

Parálisis del miedo

El miedo fue por años mi pesadilla más grande y lo único constante en mi vida, no sabía estar sin él, se me hizo costumbre, y parecía que entre más luchaba en contra, más se apoderaba de mí.

Podía definirlo como mi peor frustración, el obstáculo que siempre paralizaba cualquier decisión Y entorpecía cualquier plan, no podía controlarlo, estaba ahí todo el tiempo. Me encontraba en el momento más obscuro y vulnerable de mi vida, tocando el fondo de un pozo que yo misma había construido en consecuencia de un pasado conflictivo no resuelto, el miedo finalmente se apoderó por completo de mí, me sentía perdida una vez más, por ser incapaz de enfrentarme a él, y no poder hacer lo que con tanta ilusión anhelaba.

 En ese lugar profundo donde no había más donde ir, donde seguir igual ya no era opción, y victimizarme culpando a otros no me ayudaría a salir; lo mire de frente, y asustada lo invite a mi vida y con angustia le hice pasar, entre lágrimas lo abracé, lo sentí y después de una rato lo reconocí, pues había estado conmigo desde que yo era niña.

Hasta ese momento caí en cuenta de que yo lo había hecho mi enemigo, que era yo en contra de él, y no él en contra mía, que yo lo hice un obstáculo, y en mi incapacidad por hacer frente a mis problemas, siempre lo culpaba a él por arruinarlo todo.  En ese segundo le agradecí por haberme acompañado a lo largo de tantos años, viviendo a mi lado cada batalla, enseñándome la precaución para no caer en peligro, poniendo en alerta mi intuición para que me alejara del riesgo.

Hoy entiendo que el miedo es parte de mí, qué está a mi favor en tanto con consciencia, aprenda a escuchar lo que en verdad necesito, hoy lo defino como mi virtud más grande.

Ese que te hace sentir un hueco en el estómago, qué te provoca sudor en las manos y temblor en las rodillas, ese que a las 3:45 de la madrugada no te deja dormir, ese miedo tan especial que te impulsa a saltar al vacío, a enfrentar el riesgo, en vez de paralizarte y desistir, el miedo sabio es lo que se siente al tomar decisiones de esas que te cambian la vida, ocupan fuerza, agallas y lo más importante, resiliencia para enfrentarte a un sinfín de retos que experimentarás fuera de tu zona de confort.

Lo que alguna vez fue angustia, hoy es el motivo para escuchar, y atender a mi intuición para tomar decisiones con cabeza fría.

Asumo que todos reconocemos esta emoción, aseguro que pocos nos damos cuenta del gran maestro que es nuestras vidas.

El miedo es inherente a nuestra especie, es lo que nos mantiene vivos y alerta para sobrevivir al peligro, que sea un obstáculo en tu vida o tu mejor aliado, dependerá de ti.

La diferencia entre accionar o desistir, gritar o callar, amar o sufrir, siempre será una decisión y el asumirla representará una vida llena de arrepentimientos y frustraciones o una llena de plenitud y vivencias sin límite.

¿Y tú, como eliges vivir el miedo?

El tatuaje del machismo

La cultura que me formó nunca ha sido algo con lo que me sienta identificada. Desde que tengo memoria siempre cuestioné las formas y actitudes de la sociedad machista que me vio crecer. Ante los ojos y pensamientos de mi país, cualquier expresión de libertad, autonomía y búsqueda de la individualidad es tomada como “Extremista”.

No lo entiendo, ni lo comparto, pero lo justifíco, es la educación con la que todos crecimos desde que nacemos, hay comportamientos y actitudes que se ejecutan directo, sin razonarlas, como un tatuaje invisible, pensamientos guardados en nuestro inconsciente colectivo desde el día 1 que nos fue dicho que las niñas juegan a hacer la comida y a alimentar a muñecas como símbolo inconsciente de cuidado y devoción al hogar, vestido rosa de flores, esperando la “protección masculina”, como si fuésemos incapaces de cuidarnos solas. Ese es nuestro rol como mujeres apenas damos el primer respiro de vida. Los niños por el contrario, nacen con expectativas de protección y fuerza, arrojados a un mundo donde no hay cabida para la sensibilidad y vulnerabilidad, por que ser hombre va de eso, de ser quién lleve los “pantalones”, de esconder los miedos y callar las inseguridades, para cumplir con el rol más falso de todos, la virilidad.

No se trata de encajar con un molde dado por la generalidad de pensamiento si no, por el contrario, crear una identidad propia alejada del “ser hombre” o “ser mujer” para vestir de flores y pantalón, y sentir los miedos y abrazar las inseguridades, y levantárnos con fortaleza para cuidar y proteger con devoción, lo que sea que elijamos como NUESTRO!

Sabernos seres humanos antes que “hombres o mujeres” es: ser, actuar, vestirse y sentirse como así se decida, pero seguir reproduciendo irresponsablemente patrones aprendidos de conducta y pensamiento, nos hace daño como individuos, como sociedad y como influencia de futuras generaciones que hoy nos miran en silencio.

Ningún ser humano debería nacer para cumplir expectativas ajenas a las de él mismo, pero en una sociedad como en la que me tocó nacer, parece imposible aspirar a lo contrario y que salirse del molde no sea juzgado y criticado salvajemente con adjetivos discriminativos como “Loca, lesbiana, feminazi, marimacha”.

Conocer y experimentar otras otras culturas con mentalidad abierta, es reconocer que no hay verdades absolutas, que la vida va de criterios, de elecciones y de fluir con lo que se desee para sí mismo, que uno atrae lo que necesita para su propia evolución, que somos las decisiones congruentes que realizamos, que no somos el lugar donde nacimos y que de vez en cuando hay que apagar el ruido exterior para escuchar la única voz que en realidad importa, la propia.

Hoy te invito a que cuestiones tus pensamientos y acciones, y te preguntes, si el lugar donde estas parado, es el destino que tu elegiste para ti mismo o fue impuesto en tu mente por el “deber ser” o el “que dirán”, si es así, aún estas a tiempo de cambiar ideales obsoletos y elegir una vida consciente de la que te sientas orgullos@.

Gracias por leerme y por compartir este momento conmigo.

Angola.

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